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Coche de segunda mano o coche nuevo. ¿Cuál comprar?

Cuando nos planteamos el interrogante de comprar un coche de segunda mano o nuevo, la respuesta a esta pregunta es simple: Pues depende.

Depende del uso que se le dará al coche, los kilómetros que vayamos a realizar con él, el tiempo que lo usaremos… y por supuesto, el presupuesto con el que podemos contar.

A todos nos gustaría comprar siempre un coche nuevo, nos gusta ese olor al entrar y como te sientes estrenándolo. Pero, seamos francos, esa alegría cambia en cuanto empezamos a usarlo realmente y tenemos que desplazarnos al hipermercado. Tener que aparcar tu precioso coche nuevo entre otros coches, a tan sólo unos pocos centímetros unos de otros.

Pero como todo tiene sus pros y sus contras, vamos a ver cuáles son.

Cuando comprar un coche nuevo

Pues evidentemente, cuando se quiere y punto. Cuando una persona está totalmente convencida de que nunca compraría algo usado, no hay que pensarlo.

Cuando queremos un coche específico, con pocas unidades en el mercado, también es una buena opción, ya que será difícil y caro encontrarlo en el mercado de segunda mano.

O cuando alguien busca un vehículo de alta gama, y tiene el dinero para poder comprarlo nuevo.

Para el resto, hay varios puntos a tener en cuenta

Cuando buscamos un coche pequeño, diésel, para un uso diario, y que deseamos usar durante muchos años, quizás sea una buena idea comprarlo nuevo. Este tipo de vehículos en el mercado de segunda mano, suelen estar más valorados, por la gran demanda que suele haber de ellos. Además, así minimizamos el riesgo de averías, ya que, al ser nuevo, y disponer de garantía oficial, podemos estar más tranquilos.

Y como sólo lo hemos usado nosotros, y sabemos como hemos cuidado el coche, podemos alargar su uso sin problemas todos los años que podamos.

También nos ahorraremos en ciertos gastos como la ITV, que en los primeros 4 años no hay que pasarla.

Igualmente, hay que tener en cuenta que cuando compramos un coche nuevo, siempre podemos elegir entre sus distintas versiones y colores, así como personalizarlo con los extras disponibles, dentro de nuestro presupuesto.

Pero en la compra de un vehículo nuevo también hay inconvenientes

Uno de ellos es que su precio es más elevado, y que al salir del concesionario, el coche se depreciará un 30%.

El tiempo de entrega de un vehículo nuevo suele alargarse bastante, sobre todo si queremos personalizar nuestro coche con esos “Extras” que tanto nos gustan.

Y como hemos dicho al principio, la falta de cuidado del resto de usuarios de la vía cuando abren las puertas junto a nuestro querido coche nuevo.

Al final, la decisión de decantarse por un coche nuevo va a depender del uso y necesidades de cada uno. No es lo mismo el uso que dará una familia, que una persona jubilada o un joven con poca experiencia.

Cuando comprar un coche de Ocasión, o Segunda Mano.

Cuando el uso que se va a dar es esporádico o de fin de semana, hay que pensar seriamente la compra de un coche usado. Siempre, claro está asegurándonos, en la medida de lo posible, que el coche que compramos está en buenas condiciones.

Particular o profesional

Un coche usado ya ha tenido un desgaste y hay que procurar comprar uno  que haya recibido un buen trato, con todas sus revisiones pasadas. Aunque esto no siempre es posible. En la compra entre particulares no siempre se dice la verdad sobre el estado del coche, y al poco de su compra pueden surgir problemas que pueden darnos quebraderos de cabeza.

La mejor opción, aunque cueste algo más, es buscar un concesionario de coches de ocasión y segunda mano. Al ser profesionales, ofrecen una garantía en sus vehículos que nos tranquilizará, si surgiera algún problema grave tras la compra del vehículo.

Hay que procurar acudir a un establecimiento de confianza, con buenas referencias. Porque, aunque seguimos comprando un vehículo usado y debemos asumir ese riesgo, un buen concesionario responderá mejor en caso de que surgiera algún problema.

Uso y conductor

Otra buena opción, para comprar un coche de segunda mano, es cuando se trata de una persona joven, con pocos recursos económicos o con poca experiencia.

O cuando, usándolo a diario, no queremos gastar tanto en adquirir un coche nuevo y preferimos ir cambiando a menudo de vehículo.

También cuando buscamos un vehículo de alta gama, o terminaciones muy completas, pero no podemos pagar el precio de lo que valdría nuevo. En estos casos se pueden encontrar vehículos con pocos años y algunos kilómetros, que para los motores de este tipo de vehículos no son muchos y les queda más de media vida útil, a un precio bastante asequible. Por el precio de un utilitario nuevo se puede encontrar un buen vehículo de gama alta o de lujo, de segunda mano.

En ambos casos, tanto para nuevos como usados, siempre existe la posibilidad de entregar un vehículo como parte de pago, si lo tenemos, y el vendedor admite esta opción. En este caso, nos ahorraremos el valor de nuestro coche, en nuestra compra del nuevo vehículo. Pero hay un inconveniente. Si entregamos nuestro coche en un concesionario, hay que tener en cuenta que su valoración será inferior que si lo vendemos a un particular. Hay que contar que el concesionario en la venta de ese vehículo, tendrá una serie de gastos y un margen que un particular no tiene.

Por tanto, en resumen, cualquier opción es buena para comprar un vehículo. Sólo hay que tener en cuenta el uso que daremos al coche, y pensarlo detenidamente, sin dejarnos llevar por las prisas o la emoción de la compra.

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